La búsqueda de una “fórmula” para poner límites, para negociar, para ejercer una disciplina adecuada, para quererles incondicionalmente, para gestionar conflictos, para no alterarse, para fomentar su autoestima y su responsabilidad, para confiar y respetar su autonomía… son objetivos educativos que cualquier familia quiere cumplir.

Educar es preparar a los niños y niñas para vivir en sociedad. La educación debe contribuir a formar personas que puedan convivir en un clima de respeto, responsabilidad, ayuda mutua, tolerancia, libertad, igualdad… Educar es hacer que los hijos e hijas sean personas felices, sí, pero no se puede olvidar que los buenos ciudadanos, las personas responsables, son felices. Educar es potenciar sus habilidades para que puedan transformar la sociedad, para que participen activamente en la vida pública, para que piensen que otro mundo es posible. Para ello, es necesario dotarles de herramientas para gestionar conflictos de
una manera respetuosa e inteligente